A pesar de lo que Spike Lee diga, y mira que me gusta su trabajo, Quentin Tarantino es uno de mis directores favoritos. Es un gran inventor de excelentes personajes y soberbios diálogos. Me gusta su forma de filmar, sus alusiones y guiños a todo tipo de cine, su forma de construir el tiempo y su reparto. Me reflipa. Me gusta hasta su puta mandíbula batiente.

Algo que le caracteriza desde sus inicios es su gran pasión por las mujeres.

Siempre ha tenido un gusto exquisito en elegir a sus actrices. Un don sinigual para rescatar viejas glorias o fichar nuevas caras. Mujeres asquerosamente sexys y con un gran potencial para covertirse en carismáticos personajes. Todas con un estilo diferente y peculiar. Desde Pam Grier a la empanada Juliette Lewis, de la perversa Chiaki Kuriyama a la fumada Briget Fonda o de la terriblemente morbosa Salma Hayek a la mimosa Medeiros. Todas deliciosas.

En su bilogía Kill Bill aparecen algunas de las más despiadadas. La siempre impecable Uma Thurman protagoniza una oda al poder femenino y el amigo Quentin no se corta ni media en usar la sangre cómo leitmotif.
Yo no sé si la venganza tiene nombre de mujer pero si lo tiene está claro que se llama Beatrix Kiddo aka Mamba Negra.

El Escuadrón Asesino Víbora Letal no tiene desperdicio pero la que me cautiva realmente es Elle Driver aka Crótalo de California que es la más venenosa de todas. Muy perra ella, y perfectamente comparable a la chulería O-Ren Ishii.

Otra cosa que me pone de Tarantino es su gusto musical. En la primera parte de Kill Bill nos descubría esta potente banda japonesa de garage rock compuesta por otras tres maravillosas chicas:  The 5.6.7.8’s.

Tarantino, como buen amante de los pies (gusto que comparto), se la ingenia para meter algún que otro plano fetichista en casi todas sus películas. Estas son parte de algunas de estas escenas sin desperdicio:

Pero una de mis pelis prefes con la que disfruto como una perrilla cada vez que la veo es: DEATH PROOF. Me alucina, vecina. Me gustan las dos partes. La de la pandilla que se va de juerga por Austin con un difícil objetivo: no rematar la faena. Y la de las colegas que quedan en Tenesse y deciden jugar a mastil de barco con un Dodge CHALLENGER del 1970. Estas dos historias tienen como hilo conductor, nunca mejor dicho, al cabrón Especialista Mike. Y menudo cabrón.
Nadie que haya visto esta película podrá olvidar el baile sexy de Mariposa a pesar de que Kurt Russell no era lo bastante guapo bastante cachas o gracioso que te cagas pero la mar de sexy cómo para follárselo.

En esta película nos vuelve a deleitar con una gran banda sonora y nos mete este temazo de otra gran mujer: April March.

Para mí el gran descubrimiento de la película es: Zoe Bell, una genuína bestia parda que interpreta su propio personaje: una actriz especialista neozelandesa. Y es que en Kill Bill ya la veíamos hacer de doble de Uma Thurman en las escenas de riesgo.

Creo que Zoe Bell me cae también porque me recuerda a mi amiga LaurisPardis, que también es todoterreno. Este post se lo dedico ella y a todas mis amigas a las que quiero con locura. A mis perras. A mi sister: Martorrillo. A mi Purru de toda la vida. A todas las Natalias que me rodean (la rubia, la freak y la suiza). A mi sueki, mi Yol y a Mes Neeeñas! A Miris. A las Lagunators (y ahí te meto en el saco, Fa!). A Elena (la pistolera). A las que se quedan conmigo en la estepa y a las que se van de aventuras around the world. A Natillas y a Rocis. A mi Carmencita. Y a todas esas zorras de las que me he olvidado pero saben que las quiero y no se ofenden si no las he mencionado.
Y por supuesto a Vir, mi panter, que se fue para no volver pero siempre estará en mi corazón. Estos son sus pies que todo lo bailaron.

* Foto de Marta Rguez. de Tena.